sábado, 17 de agosto de 2013

El Papa Francisco y el Rosario


Mensaje del Papa Francisco a los peregrinos en el día de la Asunción de la Virgen María


Castelgandolfo, 15 de Agosto de 2013

El Papa Francisco, delante de 12.000 peregrinos que  se acercaron a la residencia de Castelgandolfo, luego de la misa por la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, habló sobre el rezo del Santo Rosario:

“A la luz de esta bellísima imagen de nuestra Madre, podemos considerar el mensaje contenido en las lecturas bíblicas que acabamos de oír. Nos podemos concentrar en tres palabras claves: Lucha, resurrección y esperanza".

A las puertas de la Residencia de Castelgandolfo, y luego de la Misa por la Asunción de la Virgen María, dijo a los peregrinos:

"María nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal. El rezar con María, en particular el Rosario, han escuchado bien, el ROSARIO, ¿Ustedes rezan el Rosario todos los días? Ah! No lo saben! ¿Están seguros? Así debe ser!"

Y terminó su homilía sobre la Asunción de María:

"De nuestra Madre también podemos decir que es nuestra representante, es nuestra Hermana, nuestra Primera Hermana redimida que ha sido llevada al Cielo”.

Castelgandolfo, 15 de agosto de 2013.


El Santo Rosario rezado con Juan Pablo II

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jueves, 15 de agosto de 2013

Asunción de la Virgen María. Homilía de Juan Pablo II

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Parroquia de Castelgandolfo
Viernes 15 de agosto de 1980



¡La Asunción de María! ¡Alegrémonos todos en el Señor! (Antífona de entrada).

1. Con estas palabras de la liturgia eucarística de hoy, saludo a la parroquia de Castelgandolfo, dentro de cuyos confines transcurro los días del verano, lejos en cierto modo de mi cotidiana mesa de trabajo de Roma y, al mismo tiempo, en continuo contacto con ella. En esta ocasión, deseo dar las gracias, una vez más, a todos los habitantes de Castelgandolfo: los Pastores de almas, los parroquianos y, también, los visitantes que vienen aquí a vernos durante las vacaciones; deseo dar las gracias por la mucha cordialidad y comprensión que se me demuestra en este período. Yo también me siento cordialmente ligado a vuestra comunidad y hoy quiero dar testimonio de ello, aprovechando la circunstancia de esta vuestra fiesta que es, al mismo tiempo, una gran solemnidad de toda la Iglesia. Vengo, por tanto, para tributar —en la celebración del Santísimo Sacrificio entre vosotros— una especial veneración al misterio de la Asunción de la Madre de Dios; misterio tan querido del corazón de todo cristiano, tan "a larga distancia" y, al mismo tiempo, tan Heno de promesas, tan capaz de estimular nuestros corazones a la esperanza.

2. Verdaderamente, resultaría difícil encontrar un momento en que María hubiera podido pronunciar con mayor arrebato las palabras pronunciadas una vez después de la Anunciación, cuando, hecha Madre virginal del Hijo de Dios, visitó la casa de Zacarías para atender a Isabel:

"Mi alma engrandece al Señor... / porque ha hecho en mí maravillas el Poderoso, / cuyo nombre es santo" (Lc 46, 49). (Magnificat)



Si estas palabras tuvieron su motivo, pleno y superabundante, sobre la boca de María cuando Ella, Inmaculada, se convirtió en Madre del Verbo Eterno, hoy alcanzan la cumbre definitiva. María que, gracias a su fe (realzada por Isabel) entró en aquel momento, todavía bajo el velo del misterio, en el tabernáculo de la Santísima Trinidad, hoy entra en la Morada eterna, en plena intimidad con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo, en la visión beatífica, "cara a cara". Y esa visión, como inagotable fuente del amor perfecto, colma todo su ser con la plenitud de la gloria y de la felicidad. Así, pues, la Asunción es, al mismo tiempo, el "coronamiento" de toda la vida de María, de su vocación única, entre todos los miembros de la humanidad, para ser la Madre de Dios. Es el "coronamiento" de la fe que Ella, "llena de gracia", demostró durante la Anunciación y que Isabel, su pariente, subrayó y exaltó durante la Visitación.

Verdaderamente podemos repetir hoy, siguiendo el Apocalipsis: «Se abrió el templo de Dios que está en el cielo, y dejose ver el arca del Testamento en su templo... Oí una gran voz en el cielo que decía: "Ahora llega la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo"» (Ap 11, 19; 12, 10).

El Reino de Dios en Aquella que siempre deseó ser solamente "la esclava del Señor". La potencia de su Ungido, es decir, de Cristo, la potencia del amor que El trajo sobre la tierra como un fuego (cf. Le 12, 49); la potencia revelada en la glorificación de la que, mediante su "fíat", le hizo posible venir a esta tierra, hacerse hombre; la potencia revelada en la glorificación de la Inmaculada, en la glorificación de su propia Madre.

3. "Cristo ha resucitado de entre los muertos como primicias de los que duermen. Porque como por un hombre vino la muerte, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán mueren lodos, así también en Cristo serán todos vivificados. Pero cada uno en su propio rango; las primicias, Cristo; luego, los de Cristo, cuando El venga" (1 Cor 15, 20-23).

La Asunción de María es un especial don del Resucitado a su Madre. Si, en efecto, "los que son de Cristo", recibirán la vida "cuando El venga", he aquí que es justo y comprensible que esa participación en la victoria sobre la muerte sea experimentada en primer lugar por Ella, la Madre; Ella, que es "de Cristo", de modo más pleno, ya que, efectivamente, El pertenece a Ella, como el hijo a la madre. Y Ella pertenece a El; es, en modo especial, "de Cristo", porque fue amada y redimida de forma totalmente singular. La que, en su propia concepción humana, fue Inmaculada —es decir, libre de pecado, cuya consecuencia es la muerte—, por el mismo hecho, ¿no debía ser libre de la muerte, que es consecuencia del pecado? Esa "venida" de Cristo, de que habla el Apóstol en la segunda lectura de hoy, ¿no "debía" acaso cumplirse, en este único caso de modo excepcional, por decirlo así, "inmediatamente", es decir, en el momento de la conclusión de la vida terrestre? ¿Para Ella, repito, en la cual se había cumplido su primera "venida" en Nazaret y en la noche de Belén? De ahí que ese final de la vida que para todos los hombres es la muerte, en el caso de María la Tradición lo llama más bien dormición.

"Assumpta est María in caelum, gaudent Angelí! Et gaudet Ecclesia!"

4. Para nosotros la solemnidad de hoy es como una continuación de la Pascua; de la Resurrección y de la Ascensión del Señor. Y es, al mismo tiempo, el signo y la fuente de la esperanza de la vida eterna y de la futura resurrección. Acerca de ese signo leemos en el Apocalipsis de San Juan:

"Y fue vista en el cielo una señal grande: una mujer envuelta en el sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas" (Ap 12. 1).

Y aunque nuestra vida sobre la tierra se desarrolle, constantemente, en la tensión de esa lucha entre el Dragón y la Mujer, de que habla el mismo libro de la Santa Escritura; aunque estemos diariamente sometidos a la lucha entre el bien y el mal, en la que el hombre participa desde el pecado original —es decir, desde el día en que comió "del árbol del conocimiento del bien y del mal", como leemos en el libro del Génesis (2, 17; 3, 12)—; aunque esa lucha adquiera a veces formas peligrosas y espantosas, sin embargo, ese signo de la esperanza permanece y se renueva constantemente en la fe de la Iglesia.

Y la festividad de hoy nos permite mirar ese signo, el gran signo de la economía divina de la salvación, confiadamente y con alegría mucho mayor.

Nos permite esperar ese signo de victoria, de no sucumbir, en definitiva, al mal y al pecado, en espera del día en que todo será cumplido por Aquel que trajo la victoria sobre la muerte: el Hijo de María. Entonces El "entregará a Dios Padre el Reino, cuando haya destruido todo principado, toda potestad y todo poder" (1 Cor 15, 24) y pondrá todos los enemigos bajo sus pies y aniquilará, como último enemigo, a la muerte (cf. 1 Cor 15, 25).

Queridos hermanos y hermanas: ¡participemos con alegría en la Eucaristía de hoy! Recibamos con confianza el Cuerpo de Cristo, acordándonos de sus palabras: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré en el último día" (Jn 6, 54).

Y veneremos hoy a la que dio a Cristo nuestro cuerpo humano: la Inmaculada y Asunta al cielo, ¡que es la Esposa del Espíritu Santo y nuestra Madre!
© Copyright 1980 - Libreria Editrice Vaticana



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domingo, 11 de agosto de 2013

Los Milagros de Juan Pablo II

Los 2 Milagros que convertirán en Santo a Juan Pablo II


El Camino de la Santidad

El camino hacia la santidad tiene varios escalones: el primero es ser Venerable Siervo de Dios, el segundo Beato y el tercero Santo.
Venerable Siervo de Dios es el título que se da a una persona muerta a la que se reconoce haber vivido las virtudes de manera heroica. Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión y para que sea canonizado (Santo) es necesario un segundo milagro. Ese segundo milagro debe ocurrir después de ser proclamado beato.


El primer milagro de Karol Wojtyla confirmado por la Congregación de la Causa de los Santos fue el de la hermana francesa Marie Simon-Pierre, con el que se inició el tramo final de su proceso de canonización: Fue elegido entre más de 200 supuestos milagros presentados, presuntamente ocurridos por intercesión del pontífice y llevó a la beatificación de Juan Pablo II.
La monja Marie Simon-Pierre de 49 años se curó de un día para el otro del mal de Parkinson que la aquejaba y que ya le afectaba la motricidad básica y le impedía realizar tareas como caminar, conducir o escribir.
Asegura que fue producto de sus oraciones destinadas a Juan Pablo II, así como las de sus compañeras del convento en la Congregación de las Pequeñas Hermanas de las Maternidades Católica. Juan Pablo II también había sufrido en la etapa final de su vida por la misma enfermedad degenerativa.
Los síntomas de la religiosa aumentaron por la misma fecha en que ocurrió la muerte de Karol Wojtyla y en junio de 2005, la monja pidió apartarse de sus tareas, pero su superiora le dijo que continuara con su vida y escribiera en un trozo de papel las palabras "Juan Pablo II". Según relató Simon-Pierre a la prensa, una mañana se levantó "completamente transformada" y convencida de estar "completamente curada".
Sus médicos nunca pudieron explicar el caso y se cuestionó si el diagnóstico original había sido el correcto. Pero el caso fue analizado por un comité de médicos que verificó para el Vaticano tanto el diagnóstico como la curación.

Milagro y rezo en Costa Rica

El más reciente de los milagros, tal como los consideran las autoridades eclesiásticas, lo protagonizó una mujer de América Latina: La costarricense Floribeth Mora, que ingresó en un hospital de Costa Rica con un aneurisma cerebral grave en mayo de 2011.



Con el retrato de Juan Pablo II detrás y un Rosario en el pecho, Floribeth Mora, relató a los periodistas su testimonio, luego de que el Papa Francisco firmara el decreto en que se reconoce la atribución del milagro que llevará a la canonización de Juan Pablo II: “Oí su voz que me decía: ¡Levántate, no tengas miedo!”.
“Yo tenía miedo, pero esa es mi parte humana, porque la fe siempre la he tenido. Tenía un miedo terrible a morir y dejar a mis hijos y a mi esposo. Pero siempre he sido muy creyente y tengo un profundo amor a Dios”, expuso Floribeth.

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Según su relato, pidió a Juan Pablo II que la ayudara a sanarse apenas recibió su diagnóstico, justo en la fecha en que el fallecido Papa era beatificado en la Plaza de San Pedro.
Pasados unos días después de su internación, los médicos confirmaron que el coágulo en el cerebro se había disuelto sin necesidad de tratamiento. Uno de los profesionales a cargo de su caso, Alejandro Vargas, señaló que nunca se encontró una explicación científica para la súbita mejoría.
Para Floribeth Mora, la razón es clara: Fue un regalo de Dios concedido por la intercesión de Juan Pablo II, a quien ella y su familia dedicaron plegarias y rezos del Rosario constantes durante su hospitalización.
Según señalaron los medios costarricenses, el caso llegó a oídos de la Arquidiócesis de San José, que luego lo elevó a las autoridades eclesiásticas en Roma. Desde allí se ordenó un proceso de recolección de información que permitiera convalidar el relato de Floribeth y confirmar que no existió, en principio, una causa científica para explicar el milagro.
Juan Pablo II, fallecido en el 2005, fue proclamado beato tras el reconocimiento del milagro en la monja francesa Marie Simon-Pierre, pero para su canonización era necesario que se comprobara un segundo milagro, como el de la curación de Floribeth Mora.

La canonización de Juan Pablo II, que se realizará junto con la canonización del Papa Juan XXIII, se realizará según ha adelantado el Papa Francisco, en la Solemnidad de Cristo Rey, en Noviembre de 2013, o más probablemente el segundo domingo de Pascua de 2014, fiesta de la Virgen de la Misericordia.


ORACIÓN PARA IMPLORAR FAVORES
POR INTERCESIÓN DEL BEATO
JUAN PABLO II, PAPA

Oh Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Beato Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de tu paternidad, la gloria de la Cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de Amor.

Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna contigo.

Concédenos, por su intercesión, y si es tu voluntad, la gracia que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Se ruega comuniquen las gracias recibidas por medio de la intercesión del beato Juan Pablo II a esta dirección:
Vicariato de Roma 
Plazza San Giovanni Laterano 6/A 
00184 Roma
Italia
Web oficial: Juan Pablo II: Causa de beatificación y canonización.
email: postulazione.giovannipaoloii@vicariatusurbis.org





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Rea
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jueves, 8 de agosto de 2013

Santo Domingo de Guzmán y el rezo del Rosario

Santo Domingo de Guzmán
Festividad: 8 de Agosto

Santo Domingo de Guzmán Garcés O.P. 
Nació en Caleruega (España), en 1170. Eligió la vocación del sacerdocio y fundó la orden de Frailes Predicadores o Dominicos en 1217. Murió en Bolonia en 1221 y fue canonizado por Gregorio IX en 1234.




Una bella tradición: La historia de Santo Domingo y la Virgen María con el Rosario. 

Existen hermosos relatos que pertenecen a la tradición de la Iglesia y que relacionan a Santo Domingo con la Virgen María y el Santo Rosario. Han pasado de generación en generación para enseñarnos cómo Dios se vale de su intercesora la Virgen para hacer que crezca en los hombres el fervor y el deseo de hacer Su Voluntad rezando el Rosario.

Sobre el Rosario, se cuenta la siguiente historia:
Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque y pasó en él tres días y tres noches en continua oración y penitencia.
Un día, se le apareció la Santísima Virgen acompañada de tres princesas del cielo y le dijo:
"¿Sabes tú, mi querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?
- Oh, Señora, respondió él, vos lo sabéis mejor que yo, porque después de vuestro Hijo Jesucristo fuisteis el principal instrumento de nuestra salvación".

Santo Domingo contaba que veía a la Virgen sosteniendo en su mano un Rosario y que le enseñó a recitarlo; le dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

El Santo se levantó muy consolado y abrazado de celo por el bien de estos pueblos, entró en la Catedral y en ese momento sonaron las campanas (por intervención de los ángeles) para reunir a los habitantes.
Al principio de la predicación se levantó una espantosa tormenta, la tierra tembló, el sol se nubló y los repetidos truenos y relámpagos hicieron estremecer y palidecer a los oyentes.
La tormenta cesó al fin por las oraciones del Rosario de Santo Domingo. Continúo su discurso y explicó con tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Santo Rosario, que los moradores le abrazaron casi todos, renunciando a sus errores, viéndose en poco tiempo, un gran cambio en la vida y costumbres de la ciudad.

Oración:
Oh Dios, que te dignaste iluminar a la Santa Iglesia
con los méritos y doctrina de Nuestro Bienaventurado Padre Domingo,
haz que por su intercesión nunca le falten los auxilios temporales,
y reciba siempre espirituales incrementos.
Por Cristo Señor nuestro. Amén.



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miércoles, 7 de agosto de 2013

San Cayetano de Thiene. Mensaje del Papa Francisco a los fieles.

San Cayetano: Fundador de la Orden de Clérigos Regulares

Festividad: 7 de Agosto

Mensaje del Papa Francisco a los fieles de San Cayetano





Martirologio Romano: San Cayetano de Thiene, presbítero, que en Nápoles, en la región de la Campania, se entregó piadosamente a obras de caridad, especialmente a favor de los aquejados de enfermedades incurables, promovió cofradías para formar religiosamente a los laicos e instituyó los Clérigos Regulares, para la reforma de la Iglesia, enseñando a sus discípulos a seguir la primitiva manera de vida apostólica (1547).

Su padre, el Conde Gaspar de Thiene y su madre María di Porto. El padre murió cuando los dos hermanos eran muy pequeños. Su piadosa madre dio a sus hijos un admirable ejemplo.

Cayetano estudió 4 años en la Universidad de Padua donde se distinguió en la teología y se doctoró en derecho civil y canónico en 1504. Fue nombrado senador en Vicenza.

Estaba, sin embargo, decidido a seguir los estudios sacerdotales. Se trasladó a Roma en 1506. Decía que Dios le llamaba a realizar una gran obra. Al poco tiempo fue nombrado secretario privado del Papa Julio II. Ayudaba al Papa a escribir las cartas apostólicas. Conoció de cerca a cardenales y prelados.

El Papa muere en 1513 y Cayetano decide no continuar en el cargo. Se preparó durante 3 años para ser sacerdote. Fue ordenado en 1516, a los 36 años. Celebra su primera misa y queda sobrecogido por el don del que no se considera digno.

Funda en Roma la "Cofradía del Amor Divino", una asociación de clérigos que se dedicaba a promover la gloria de Dios. Tuvo su primera experiencia pastoral en la parroquia de Santa María de Malo, cerca de Vicenza; luego se dedicó a cuidar los santuarios esparcidos por el monte Soratte.

Ingresó en el Oratorio de San Jerónimo que tenía los mismos fines que la cofradía del Amor Divino, pero incluía a laicos pobres. Sus amigos se molestaron mucho por eso, porque consideraban que aquello era indigno para un hombre de gran alcurnia como él. A Cayetano no le importó. Ayudaba y servía personalmente a los pobres y enfermos de la ciudad y atendía a los pacientes de las enfermedades repugnantes.

Cayetano se preocupaba mucho por el bien espiritual de su congregación. Solía decir: "En el oratorio rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en el hospital le encontramos personalmente".

Fundó otro oratorio en Verona. Se trasladó a Venecia en 1520, siguiendo el consejo de su confesor, Juan Bautista de Crema, un dominico santo y prudente. Se alojó en el hospital de la ciudad y siguió la misma forma de vida. Se le consideraba fundador principal del hospital por todos los regalos que hizo.

La Eucaristía

Implantó la bendición con el Santísimo Sacramento y promovió la comunión frecuente, en los 3 años que vivió en Venecia. Escribió: "No estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al Banquete Celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza".

La cristiandad pasaba por un periodo de crisis. La corrupción debilitaba a la Iglesia. Cayetano era uno de los que más imploraban la verdadera reforma de vida y de costumbres dentro de la Iglesia. Repetía a menudo: "Cristo espera, ninguno se mueve".

Fundador

San Cayetano regresó a Roma para hablar de la reforma con los miembros de la Cofradía del Amor Divino en 1523, en compañía del obispo de Teato Giampietro Carafa, de Bonifacio Colli y de Pablo Consiglieri. No solo predicó la reforma, sino la llevó a cabo fundando con sus tres compañeros una orden de Clérigos Regulares que tomasen como modelo la vida de los Apóstoles. La llamaron "Ordo Regularium Theatinorum" o Congregación de los Teatinos (el nombre de padres teatinos viene del episcopado de "Teate Marrucinorum" ), y tenía como finalidad principal la renovación del clero.

Clemente VII aprobó la fundación el 14 de septiembre de 1524. Cayetano renuncia a todos sus bienes y Carafa a los 2 episcopados de Brindis y de Chieti.

Los 4 primeros miembros visten sus hábitos religiosos y hacen los votos en San Pedro, ante un delegado pontificio. Carafa es nombrado superior general de la orden. Aparte de la renovación del clero, sus otros objetivos eran la predicación de la sana doctrina, el cuidado de los enfermos y la restauración del uso frecuente de los Sacramentos.

Los seguidores no eran muchos. A los 4 años, en 1527, cuando la orden tenía 12 miembros, el ejercito saqueó la ciudad, la casa fue destruida y ellos escaparon a Venecia. En 1530 San Cayetano sucede a Carafa en el cargo de superior. Por su humildad, lo hace con renuencia.

Trabaja enérgicamente por la reforma del clero. En 1533, Carafa fue elegido superior general por segunda vez. Cayetano es enviado a Verona, donde recibe oposición a sus reformas.

Viaja a Nápoles para fundar una casa de su orden. Recibe una casa donada por el conde de Oppido y rechaza otros terrenos. El conde alega que los napolitanos no eran tan ricos y generosos como los venecianos a los que San Cayetano le responde: "Tal vez tengáis razón, pero Dios es el mismo en ambas ciudades. Dios está en Nápoles como en Venecia".

Se quedó en Nápoles donde había mas trabajo. La ciudad mejoró notablemente gracias a las prédicas y el trabajo apostólico del santo, que en ocasiones tuvo que enfrentarse con laicos y religiosos que predicaban el calvinismo, el luteranismo y otros errores. Como carisma apostólico, Gaetano jugaba con los parroquianos varones, con quienes apostaba el rezo de oraciones, rosarios de madera, velas devocionales, o bien servicios y trabajos manuales en la iglesia.

Fundó con el Beato Juan Marinoni los "Montes de Piedad" (posteriormente Banco de Nápoles) para liberar de la miseria a los pobres y marginados. Esta obra fue aprobada poco antes del Concilio de Letrán. En sus últimos años de vida abrió hospicios para ancianos y fundó hospitales.

Cae enfermo en el verano de 1547. Los médicos le aconsejan poner un colchón sobre su cama de tablas, el respondió: "Mi salvador murió en la cruz; dejadme pues, morir también sobre un madero".

Murió en Nápoles a la edad de 77 años, el domingo 7 de agosto de 1547.

Ocho años después de su muerte, el teatino Carafa fue elegido Papa, con el nombre Pablo IV, un auténtico reformador, aunque su pontificado fue muy impopular.

Cayetano fue canonizado en 1671 después que la comisión encargada terminara de examinar rigurosamente los numerosos milagros.


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martes, 6 de agosto de 2013

6 de Agosto: Fiesta de la Transfiguración de Jesús y palabras de S.S. Juan Pablo II

Transfiguración de Jesús
Fiesta 6 de Agosto
Nuestro Señor Mostró su gloria a tres de sus apóstoles en el monte Tabor

El 6 de agosto se celebra un momento muy especial de la vida de Jesús: cuando mostró su gloria a tres de sus apóstoles. Nos dejó un ejemplo sensible de la gloria que nos espera en el cielo.



Un poco de historia

Jesús se transfiguró en el monte Tabor, que se se encuentra en la Baja Galilea, a 588 metros sobre el nivel del mar. 

Este acontecimiento tuvo lugar, aproximadamente, un año antes de la Pasión de Cristo. 
Jesús invitó a su Transfiguración a Pedro, Santiago y Juan. A ellos les dio este regalo, este don. 

Ésta tuvo lugar mientras Jesús oraba, porque en la oración es cuando Dios se hace presente. Los apóstoles vieron a Jesús con un resplandor que casi no se puede describir con palabras: su rostro brillaba como el sol y sus vestidos eran resplandecientes como la luz.

Pedro quería hacer tres tiendas para quedarse ahí. No le hacía falta nada, pues estaba plenamente feliz, gozando un anticipo del cielo. Estaba en presencia de Dios, viéndolo como era y él hubiera querido quedarse ahí para siempre. 

Los personajes que hablaban con Jesús eran Moisés y Elías. Moisés fue el que recibió la Ley de Dios en el Sinaí para el pueblo de Israel. Representa a la Ley. Elías, por su parte, es el padre de los profetas. Moisés y Elías son, por tanto, los representantes de la ley y de los profetas, respectivamente, que vienen a dar testimonio de Jesús, quien es el cumplimiento de todo lo que dicen la ley y los profetas. 

Ellos hablaban de la muerte de Jesús, porque hablar de la muerte de Jesús es hablar de su amor, es hablar de la salvación de todos los hombres. Precisamente, Jesús transfigurado significa amor y salvación.

Seis días antes del día de la Transfiguración, Jesús les había hablado acerca de su Pasión, Muerte y Resurrección, pero ellos no habían entendido a qué se refería. Les había dicho, también, que algunos de los apóstoles verían la gloria de Dios antes de morir.

Pedro, Santiago y Juan experimentaron lo que es el Cielo. Después de ellos, Dios ha escogido a otros santos para que compartieran esta experiencia antes de morir: Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Santa Teresita del Niño Jesús y San Pablo, entre otros. Todos ellos gozaron de gracias especiales que Dios quiso darles y su testimonio nos sirve para proporcionarnos una pequeña idea de lo maravilloso que es el Cielo. 

Santa Teresita explicaba que es sentirse “como un pajarillo que contempla la luz del Sol, sin que su luz lo lastime.”

¿Qué nos enseña este acontecimiento?
Nos enseña a seguir adelante aquí en la tierra aunque tengamos que sufrir, con la esperanza de que Él nos espera con su gloria en el Cielo y que vale la pena cualquier sufrimiento por alcanzarlo.

A entender que el sufrimiento, cuando se ofrece a Dios, se convierte en sacrificio y así, éste tiene el poder de salvar a las almas. Jesús sufrió y así se desprendió de su vida para salvarnos a todos los hombres.
A valorar la oración, ya que Jesús constantemente oraba con el Padre.

A entender que el Cielo es algo que hay que ganar con los detalles de la vida de todos los días.

A vivir el mandamiento que Él nos dejó: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.

Habrá un juicio final que se basará en el amor, es decir, en cuánto hayamos amado o dejado de amar a los demás.

Dios da su gracia a través de la oración y los sacramentos. Su gracia puede suplir todas nuestras debilidades.

Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net 


Palabras del Santo Padre Juan Pablo II al inicio de la Misa de la Fiesta de la Transfiguración del Señor
Lunes 6 de agosto de 2001

Amadísimos hermanos y hermanas:

La solemnidad de la Transfiguración, que celebramos hoy, cobra para nosotros, en Castelgandolfo, un carácter íntimo y familiar desde que, hace veintitrés años, mi inolvidable predecesor el siervo de Dios Pablo VI concluyó precisamente aquí, en este palacio apostólico, su existencia terrena. Mientras la liturgia invitaba a contemplar a Cristo transfigurado, él terminaba su camino en la tierra y entraba en la eternidad, donde el rostro santo de Dios brilla en todo su esplendor. Por tanto, este día está vinculado a su memoria, envuelta por el singular misterio de luz que irradia esta solemnidad.

Ese venerado Pontífice solía subrayar también el aspecto "eclesial" del misterio de la Transfiguración. Aprovechaba cualquier ocasión para poner de relieve que la Iglesia, cuerpo de Cristo, participa por gracia en el mismo misterio de su Cabeza. "Yo quisiera -exhortaba a los fieles- que fueseis capaces de entrever en la Iglesia la luz que lleva dentro, de descubrir a la Iglesia transfigurada, de comprender todo lo que el Concilio ha expuesto tan claramente en sus documentos". "La Iglesia -añadía- encierra una realidad misteriosa, un misterio profundo, inmenso, divino. (...) La Iglesia es el sacramento, el signo sensible de una realidad escondida, que es la presencia de Dios entre nosotros" (Homilía durante la misa celebrada en la parroquia de San Pedro Damián, 27 de febrero de 1972: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 5 de marzo de 1972, p. 4).

Estas palabras muestran su extraordinario amor a la Iglesia. Esa fue la gran pasión de toda su vida. Que Dios nos conceda a todos y cada uno servir fielmente, como él, a la Iglesia, llamada hoy a una nueva y audaz evangelización.


Eso es lo que pediremos al Señor durante esta santa eucaristía por intercesión de María, Madre de la Iglesia y Estrella de la nueva evangelización.


Juan Pablo II


La Aplicación Rosario con Juan Pablo II

Rosario con Juan Pablo II es una aplicación (App) que permite rezar el Santo Rosario guiado por la voz de Juan Pablo II en castellano.  Al descargar la aplicación en el móvil o celular, posibilita rezar con Juan Pablo II a cualquier hora del día y en cualquier lugar.
La aplicación está bellamente ilustrada y señala los Misterios automáticamente según los días de la semana, con comentarios de Juan Pablo II sobre cada Misterio.


Se puede descargar directamente desde terminales IphoneIpadIpod o Android. O también desde las páginas Rosario con Juan Pablo II para Iphone o Rosario con Juan Pablo II para Android.

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